El EBITDA crea titulares, el ROIC valor financiero: los casos de Accenture e Izertis
- PANORAMA GLOBAL
- 24 nov 2025
- 3 Min. de lectura

El ROIC es el indicador más silencioso, pero a la vez con más capacidad para explicar el valor financiero de una empresa. Esta era la idea clave de mi artículo que publiqué en El Confidencial bajo el título «No es el EBITDA, ¡es el ROIC! El caso de la creación de valor en el sector de la consultoría tecnológica». En este artículo amplio algunos datos y argumentos que espero permitan comprender mucho mejor este poderoso indicador.
Un reto. Abre Google. Escribe EBITDA y vete a noticias. El resultado: cientos de titulares de empresas, de todos los colores y situaciones, hablando de él: de lo que crece o deja de crecer. Es una especie de biblia para captar la atención del lector, aunque la CNMV haya amenazado con multar a las empresas que abusen de este indicador en sus presentaciones. Pero, a pesar de ello, es la guía para comprar empresas, valorarlas, evaluar su rentabilidad o para aventurar su futuro.
Sobre todo, si al EBITDA le añadimos otro apellido: “el crecimiento”. Crecer, crecer y crecer. ¿Crecemos? Si la respuesta es afirmativa, parece que podemos tranquilizar a las entidades financieras (que marcan el riesgo en términos de EBITDA, por ejemplo, para prestar dinero) y, por supuesto, a los que guían sus decisiones de inversión a golpe de titular.
Pero ¿y si todo esto no te permitiera evaluar bien una compañía? Hay pocas discusiones sobre cómo se crea valor financiero en una empresa.
Como con el cuerpo humano, en toda empresa hay órganos vitales, pero nada podría funcionar sin oxígeno, que en una empresa es la caja: ¿Qué hace con cada euro que invierte? ¿Qué productos/servicios genera, a quién se los vende, a qué precio, con qué coste, durante cuánto tiempo, cuánto tarda en cobrar?
Hay euros de caja que generan más caja (porque facilitan ampliar las ventas, de forma muy rápida y a un coste controlado). Y hay euros de caja que pueden hundir y llevar al cementerio a una empresa.
¿Cómo usa una empresa la caja y cómo la rentabiliza? Esa es la gran pregunta. Y medirlo es fundamental para entender bien la creación de valor.
Pongamos un ejemplo con dos empresas de un mismo sector. Una cuando invierte 10 euros, en un año obtiene 3 euros en su cuenta corriente (caja). La otra, tras invertir 80 euros, logra generar 4 euros en un año. Sin tener más información, ¿Cuál de las dos crea más valor financiero?
A quien le guste las grandes cifras dirá que quien obtiene 4 frente al que genere 3 euros. En cambio, esto es una simplificación, porque el esfuerzo para obtener 4 euros es muy superior que para generar 3.
Si la primera empresa reinvierte los 3 euros de caja que generó obtendría 1 euro más al cabo de un año. La segunda, reinvirtiendo 4 euros, tan sólo obtendría 20 céntimos.
Los grandes números, absolutos, a veces dicen pocas cosas y pensar en marginal se convierte en una herramienta muy poderosa: aquella empresa que “sólo generó 3 euros”, al reinvertirlos, obtiene 4,5 veces más rentabilidad que la que obtuvo 4 si también los re-invierte.
¿Y cómo se puede medir con más precisión la creación de ese valor financiero?
Resulta importante, para contestar a esta pregunta, ir a los fundamentos financieros. Dos autores de máxima referencia mundial como Tim Koller —cuyo manual Valuation es uno de los libros más estudiados del mundo en finanzas— y Aswath Damodaran, considerado como el académico con más reputación en el campo de la valoración de empresas; ambos autores colocan al ROIC (la rentabilidad sobre el capital invertido) como un indicador crítico para medir la creación de valor financiero en una empresa (tanto actual como previsto).
Si se diseccionan las tripas de la creación de valor de una empresa se observa que el ROIC es determinante para saber la calidad del crecimiento de las ventas, para generar caja nueva (cash flow) a partir de la caja invertida, estimar las necesidades de reinversión para mantener el negocio, estimar la capacidad para el pago de la deuda, ayuda a evaluar la decisión de una fusión o adquisición, o la aportación de valor en la construcción de intangibles; incluso es fundamental en la decisión del reparto de dividendos.
El ROIC es como el oxígeno para el cuerpo humano
El ROIC indicador tiene dos partes: por un lado, la rentabilidad ordinaria de la empresa (ingresos menos gastos de explotación), ajustada por la carga fiscal. A esto técnicamente se le denomina NOPLAT.







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