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Omnishambles o la definición de la geoeconomía actual

  • PANORAMA GLOBAL
  • 24 nov 2025
  • 2 Min. de lectura


De vez en cuando regreso a esta casa para escribir sobre coyuntura geoeconómica. Suelo hacerlo cuando la situación global merece una reflexión por su relevancia e implicaciones futuras, como ocurre en la actualidad. Tratando de resumirla en una palabra, me acordé de este fantástico vocablo inglés con el que he titulado el presente artículo.


“Omnishambles”, que no tiene una traducción exacta al español, describe una situación que es mala en muchos sentidos, porque las cosas se han organizado mal y se han cometido errores graves. Esto es, el mundo tal cual lo estamos viviendo ahora mismo.


Hace dos años ya publicamos una pieza en la que compartía la desazón que me provocaba el análisis de la realidad del momento. Se trataba de algo, decía en marzo de 2022, que escapaba de mi capacidad para racionalizar y sintetizar las cosas, un runrún de advertencia sobre un gran peligro y sobre un momento fundamental —y doloroso— en la configuración del mundo.


Un cambio que llevaba décadas forjándose pero que se estaba acelerando por el enésimo desvarío de un tirano con ansias de poder. Uno, además, con maletín nuclear.


Desde entonces, las cosas no han mejorado. Hagamos un breve recorrido analítico sobre lo que está ocurriendo.


Acumulando crisis

En los últimos años, las secuelas de la COVID se han sumado a los problemas en la cadena de suministros global, la guerra de Ucrania, la crisis energética y el aumento de fenómenos climatológicos externos, junto con la fragmentación del orden internacional.


El diccionario británico Collins eligió permacrisis como palabra del año 2022, que define un periodo prolongado de inestabilidad e inseguridad derivado de una serie de eventos de impacto global.


El Foro Económico Mundial acuño posteriormente el término policrisis, una situación en la que confluyen riesgos dispares pero interdependientes.


Estos riesgos interactúan entre sí de modo que su impacto conjunto es mucho mayor que el impacto que tendrían individualmente. Es el caso de los efectos de la crisis sanitaria, la geopolítica, la inflación, la energía y el clima. Además, la frecuencia y magnitud de las perturbaciones están aumentando



Fuente: World Economic Forum, Global Risks Report 2024.

Esta sucesión de eventos sin solución de continuidad nos dificulta comprender lo que está ocurriendo, darle una forma, un significado global. La lógica del mundo del siglo XX se sustentaba en la existencia de un criterio estabilizador, una dinámica que implicaba la existencia de un orden previo en crisis que debía ser reconstruido de otra manera. Esa dinámica ya no existe.


Hoy en día, ese orden es literalmente inconcebible, vivimos en una ausencia de orden. Y esto tiene consecuencias en la política, la economía, la gestión empresarial y en las personas.


Dinámicas, tendencias y riesgos globales

Para analizar las tendencias globales, siempre me ha gustado utilizar el símil de la tectónica de placas: grandes dinámicas sociales, políticas, económicas, tecnológicas y culturales que se expanden, se deslizan y superponen, cuya fricción o choque generan ondas sísmicas de enorme energía, que llegan a provocar terremotos y alterar para siempre la configuración del planeta.


En mis conferencias explico que las grandes placas tectónicas cuyas interacciones sacuden el siglo XXI son el declive de la gobernanza global, la evolución de la demografía, la revolución tecnológica y la competencia por explotación de los recursos naturales.

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